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14 de Agosto de 2026

Borsari en Buenos Aires: las pulseras italianas de la casa que teje el metal

Ya podés ver las pulseras Borsari en DeMaio: trece colecciones italianas de hombre y mujer, en acero 316L, plata 925, titanio y oro de 18 quilates.

DeMaio Joyería sumó a su vitrina de Puerto Madero las pulseras de Borsari, marca italiana de Verona que fabrica en acero 316L, plata 925, titanio y oro de 18 quilates. Llegaron piezas de hombre y de mujer —pulseras y collares— de trece colecciones distintas, todas producidas en la planta de Trevenzuolo, a veinte minutos del centro de la ciudad.

Hay algo que separa a Borsari de casi cualquier otra marca de joyería de autor: no nació diseñando joyas. Nació fabricando el metal con el que otros las hacían. La empresa detrás, Gieffe, arrancó en 1993 vendiendo semielaborados a la industria, y su aporte técnico —la canna tessita, una reformulación de la malla milanesa— sigue siendo el corazón del catálogo.

Las piezas ya están en el local. El catálogo online se está cargando, así que por ahora la manera de verlas es en mano.

Pulseras Borsari de la colección Torque en plata 925, de hombre y de mujer, en la vitrina de DeMaio Joyería
Torque, la línea de plata 925 rodiada: versiones en rutenio negro y un diamante engastado en placa.

De Verona a Puerto Madero: quién fabrica Borsari

En 1993, Germano Bonato y sus tres hijos —Gianluca, Fabrizio y Cristiano— fundaron Gieffe en Trevenzuolo, provincia de Verona. El primer negocio fueron los semielaborados para joyería: piezas intermedias que otras firmas terminaban y vendían con su nombre. De ahí la empresa derivó a accesorios metálicos para marroquinería, calzado y mueble. Recién años después, con el oficio ya hecho, la familia lanzó su propia línea.

El nombre no es un apellido. Es una puerta. La Porta Borsari es el acceso romano que todavía se levanta en el centro de Verona: se abrió en el siglo I a. C. sobre la Via Postumia y fue reconstruida en el siglo I d. C. como entrada principal a la ciudad. Los romanos la llamaban Porta Iovia, por un templo dedicado a Júpiter que estaba justo afuera. El nombre actual es medieval y viene de los bursarii, los recaudadores que cobraban ahí los derechos de paso.

Por esa puerta entraba la mercadería que llegaba desde Oriente, y esa calle fue durante siglos el eje comercial de la ciudad. El relato de la marca estira el hilo hasta Romeo comprándole una joya a Julieta, pero eso ya es leyenda veronesa.

Canna tessita: la malla milanesa convertida en trenza

La malla milanesa es una técnica italiana de tejido de metal. En lugar de eslabonar, se teje: el resultado es una cadena plana, densa y flexible, que cae como una tela en vez de doblarse como una cadena.

Gieffe tomó ese principio y lo cambió de eje. En lugar de tejer en plano, tejió en volumen, y obtuvo trenzas tubulares de distintos diámetros. A esa solución le puso nombre propio: canna tessita, caña tejida. Con ella fabrica pulseras hechas a mano, collares flexibles, anillos, aros y cadenas en plata, en acero y en cobre plateado y esmaltado.

Detalle de la malla de acero tejida de una pulsera Borsari de la colección Damantik
Metal tejido y no eslabonado, de cerca: la malla de acero de la colección Damantik.

La diferencia se nota en la muñeca. Una trenza tejida distribuye el peso a lo largo de toda la pieza y se apoya sin puntos duros; una cadena de eslabones concentra la carga en las uniones. El tejido también admite esmalte de color sobre el metal, algo que en una cadena convencional no se sostiene bien.

Las pulseras de hombre: acero, plata y diamantes chicos

El grueso de lo que llegó a DeMaio es línea masculina, y ahí Borsari repite un lenguaje reconocible: acero quirúrgico, tornillos de oro a la vista y un cierre que se ajusta solo.

Cuatro colecciones trabajan sobre acero 316L, natural o tratado con PVD negro, marrón o azul jean. Atlante es la modular: los componentes se cambian y la misma pulsera cambia de tono. Skema es la versión más limpia, con tornillos de oro rosa de 18 quilates. Trama entrelaza cuero natural con el acero. Y Corda, la más sobria del grupo, suma un diamante natural engastado en el cierre.

Pulsera de hombre Borsari de la colección Atlante en acero 316L con PVD y elementos de oro rosa de 18 quilates
Atlante: acero 316L con oro rosa de 18 quilates y componentes intercambiables.

Otras dos se corren del acero y entran en plata. Torque es plata 925 rodiada, con versiones en rutenio negro y un diamante de talla brillante engastado en placa: pieza maciza, la más estructural del catálogo masculino. De esta línea DeMaio trajo pulseras y también collares, algo poco habitual en joyería de hombre. Damantik hace la mezcla inversa: correa tejida —malla de acero en algunas referencias, poliéster negro en otras— con rondanas de plata y diamantes engastados encima, naturales o negros.

Kaleido es la colección con más referencias en vitrina —siete pulseras— y la única que la marca ofrece por igual para hombre y para mujer. Invierte la jerarquía habitual: lo que se mira no es la correa sino el broche, trabajado en oro de 18 quilates con diamantes blancos y negros de 0,0125 quilates. Se lleva con el cierre rotado hacia arriba, sobre el dorso de la muñeca, no escondido abajo.

Detalle del cierre en oro de 18 quilates con diamantes de una pulsera Borsari de la colección Kaleido
En Kaleido el broche deja de ser un herraje: oro de 18 quilates con diamantes, y se usa girado hacia arriba.

El bloque liviano lo completan cuatro líneas más. Urban trabaja en titanio con inserciones de oro de 18 quilates y piedras que van del diamante al zafiro azul: pesa cerca de la mitad que el acero a igual volumen y es hipoalergénico, un dato que importa si tenés reacción al níquel. Nautico combina cabo náutico con acero y tornillos de oro rosa. Rally es caucho trenzado de cuatro milímetros con cierre de acero, la que se usa para nadar o entrenar sin pensarlo. Regata completa el envío.

Dos datos prácticos sobre casi todas. El cierre de tres posiciones permite corregir la medida sin pasar por el joyero, lo que las vuelve razonables como regalo cuando no sabés el perímetro de muñeca del otro. Y el PVD no es un baño galvánico: es un recubrimiento aplicado en cámara de vacío, con el metal vaporizado adhiriéndose al acero, y aguanta el roce diario bastante mejor que un cromado tradicional.

La línea de mujer: Rugiada en hilo metálico esmaltado y un colgante Tennis

La parte femenina del envío se concentra en Rugiada, y es la que muestra con más claridad de dónde viene la casa. Son pulseras y collares hechos con hilo metálico esmaltado —descendiente directo del metal tejido con el que Gieffe empezó— y cierre de plata 925. El esmalte se trabaja en degradé, con transiciones de color a lo largo de la pieza. La medida habitual de pulsera es de 18 centímetros con 3 de extensión.

Lo que la define es la relación entre volumen y peso: la pieza ocupa lugar, se ve, y no se siente. DeMaio trajo tres pulseras y tres collares, en versiones de plata y de oro.

A eso se suma un colgante de la colección Tennis, la línea de titanio con piedras engastadas —diamantes naturales, diamantes negros, zafiros azules y rubíes— que la marca hace también en anillos, gemelos y pulseras.

Colgante Borsari de la colección Tennis en titanio con piedra engastada
La colección Tennis: titanio con piedras engastadas.

Cómo se elige una pulsera: medida, cierre y material

La medida. Se mide el perímetro de la muñeca con una tira de papel y se le suman entre 1,5 y 2 centímetros. Menos que eso aprieta; más que eso gira y se engancha en el puño de la camisa.

El material, según el uso. El acero 316L es el de menor mantenimiento: tolera agua, transpiración y golpes. La plata 925 se oxida con el tiempo por contacto con el azufre del aire y necesita limpieza cada tanto, con paño seco. El titanio es la opción para quien no quiere sentir el peso o tiene piel sensible. El caucho y el poliéster son de uso deportivo. El cuero es el único que conviene no mojar y mantener lejos del perfume.

La convivencia con el reloj. Si la pulsera va en la misma muñeca que el reloj, importa que los tonos de metal cierren —acero con acero, oro rosa con oro rosa— y que quede del lado del codo, no montada sobre la caja. En la muñeca libre, la regla se relaja y se puede jugar al contraste.

Dónde verlas en Buenos Aires

Las pulseras Borsari están en el showroom de Macacha Güemes 378, Local 3, Puerto Madero, junto al resto de la joyería de DeMaio. Podés medirlas, probar el cierre y comparar el peso del titanio contra el del acero en la mano, que es la única forma de entender la diferencia.

Escribinos por contacto y te decimos qué referencias hay disponibles de cada colección, o coordinamos para que veas las piezas que te interesan.

Si querés saber cómo trabajamos y qué más hay en el local, en su momento escribimos sobre dónde comprar alta gama en Buenos Aires.

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